CELTAS

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viernes, 30 de marzo de 2007


SIMBOLISMO DEL PELICANO


El pelícano es uno de los principales símbolos de los Rosacruces y del grado diez yocho de la Masonería. Representa la consagración a la Gran Obra, es decir, elcultivo del centro espiritual del Cristo. En el simbolismo masónico, es el emblemamas característico de la caridad, como también de la muerte y del renacimientoperpetuo de la naturaleza, ya que esta ave llega al máximum del sacrificio,perforando su pecho para abrir su corazón, permitiendo así que sus críos puedannutrirse cuando están desfalleciendo de hambre y de sed.Dice Manlly P. Hall: “en el simbolismo masónico, la sangre del pelícano significael Trabajo Secreto por medio del cual, el hombre es elevado de la esclavitud de laignorancia a la condición de libertad conferida por la sabiduría".Como el grado Rosacruz se basa en el simbolismo rosacruciano y hermético, elpelícano es una alegoría del recipiente en el cual los experimentos de la alquimia,se realizan y la sangre, es la misteriosa tintura, por medio de la cual los metalesgroseros son transmutados en oro espiritual. Tanto la rosa como el pelícanosignifican la más alta expresión del amor humano y divino.Es un ave marina que debe sumergirse en las aguas para obtener su alimento y elde sus hijos. Los polluelos, siete, representan los siete principales centros deenergía o chakras, en relación con las glándulas endógenas: pineal, pituitaria,tiroides, timo suprarrenales, páncreas y gónadas.El océano es una alegoría de las aguas de la vida que nos recuerda el primercapítulo del Génesis donde dice: “El Espíritu de Dios se movía sobre la faz de lasaguas”. El agua es la base de toda vida, de toda transformación y de todaposibilidad de evolución; es un símbolo que debiera llevarnos a meditar acerca delmilagro de la vida.Así como en el planeta fue necesaria la existencia del agua para lamanifestación y la evolución de la vida, así también en el campo espiritual —dicela ciencia esotérica— “las aguas de la existencia” están representadas enla esfera germinal, en donde duermen todas las posibilidades que seencuentran latentes en el ser humano: el cuerpo, la salud, la genialidad, laarmonía espiritual, la educción de la sensibilidad y de la conscienciarelativas.El pelícano representa el aspecto crístico, es decir, la sensibilidad. Debesumergirse en las alegóricas aguas, para obtener de ellas su nutrición y su poder,porque es allí donde radica la fuerza. Solamente la espiritualidad, solamente elcentro místico que está en relación con el corazón, puede dirigir a través denuestro endoconsciente, el alimento o nutrición espiritual a cada uno de los centrosde energía.Por eso se dice que el Cristo se sacrifica para redimir al mundo; para redimirnos denuestros vicios, errores y salvarnos de la esclavitud de la materia, como así loexpresara San Pablo en Gálatas 4, 19: “Hijitos míos, por quienes vuelvo a sufrirdolores de parto, hasta que Cristo sea formado en vosotros”.De la esfera de las aguas surge radiante una cruz blanca (ver foto anexa); es la“Cruz blanca del Redentor”—como bien lo decía Eliphas Levi—. La redención seobtiene cuando inteligentemente se trabaja en los simbólicos cuatro estados de lamateria, representados por la cruz, cuya radiante blancura es la pureza,espiritualidad y sentido místico de aquél que transita conscientemente el caminodel ennoblecimiento y del perfeccionamiento espiritual.Esta cruz corresponde a la “cruz del calvario”, aquella con su base más larga quesus extremos. La cruz no representa exclusivamente al cristianismo, pues segúnH. P. Blavatsky, “era ya conocida y utilizada para fines místicos, miles de añosantes de nuestra era”. Era un símbolo cósmico y fisiológico, que figurabaindispensablemente en varios rituales de Egipto, Grecia, Babilonia, India, China,México y Perú. En Egipto, Horus aparece algunas veces con la cruz larga “latina”,al igual que con la cruz pastoral griega que también es egipcia. La cruz delcalvario tan común en el mundo cristiano, se encontró en el pecho de las momias.Las letras simbólicas “INRI”, de la cruz del calvario relacionadas con lacrucifixión, significan esotéricamente en latín: Igne Natura Renovatur Integra, esdecir que “la naturaleza toda, se renueva por la acción del fuego”. Profundaverdad, porque el calor en sus distintos grados de actividad, permite todas lasfunciones, físicas, químicas y biológicas, actuando en los cuatro estados de lamateria: sólidos, ! líquidos, gases y el radiante o ígneo.Desde el punto de vista hebraico, la I es IAM (agua), N es NOUR (fuego), R esRUACH (aire) y la última I es IABEHAH (tierra). Son los cuatro estados de ladualidad Materia-Energía, que permiten la constitución molecular y biológica y laactividad psico-anímica del Ego evolucionante, porque son cuatro los elementosbiogenesicos absolutamente indispensables para toda vida: carbono, nitrógeno,oxígeno e hidrógeno.La Rosa en el centro de la cruz, es el ideal místico de los Rosacruces. Es elsímbolo del alma, de la armonía y de la belleza interna que aspira a desarrollar díatras día el sincero estudiante de lo espiritual.La rosa es una flor que cuando se cultiva y se cuida, es aromada, fragante, de granbelleza, de sutiles y delicados encantos, pero si crece silvestre, sin atención, espequeña, sin aroma y pasa casi inadvertida. Así es el alma. El ser humano que secultiva interiormente se torna magnético, atractivo y esplendoroso para todosaquellos que entran en contacto con él; pero quien no cultiva sensibilidad, bondady armonía, sino emociones destructivas, mente racional, egotismo, odios y pasionesde toda índole, entonces su alma, su rosa espiritual se marchita, tornándose en unser eléctrico y desagradable a quien todos le huyen.Hacer florecer la rosa en el centro de la cruz, es seguir el sendero del amorfraternal y conscientivo.El sendero de espinas en el que nos punzamos con nuestros actos negativos, es elsendero del dolor, que nos lleva a reflexionar cuando estamos transitando elsendero equivocado.Amor y dolor, son exactamente las dos vías que propician el despertamientoespiritual de la humanidad. El amor, hace posible la elevación anímica y el dolorcomo reacción a nuestros equivocados actos, nos lleva a meditar en que hay cosasde más trascendencia en la vida y en la naturaleza, que nuestro egoísmo.En la cima de la cruz se encuentra una corona; es la consciencia que debemosactualizar día tras día con sabiduría e inteligencia, para conocer todos los misteriosde la Vida. De ella sale un compás, símbolo masónico, que representa lacapacidad de la consciencia de incrementar los conocimientos y desarrollar mayorinteligencia y sabiduría; el cielo infinito es la Vida Universal, el Alma del Mundo.De la consciencia humana normal debemos ir a la supra-consciencia, que nos poneen contacto con nuestro pasado y nos hace intuir proféticamente nuestro futuro;pero de la supra-consciencia debemos llegar algún día a la ultra-consciencia,consciencia Cósmica, que es el ideal de todo aquel que esté transitando un senderoespiritual. Vincularse a la consciencia Cósmica es unirse a lo Dios, a lo Divino,para seguir perfeccionándose en tiempo y espacio.